
En el corazón de la historia de Villa Rica. Sorprenden, por ejemplo, las descripciones que hacen quienes ingresaron a la Villa Rica indómita, que después de casi tres siglos de asedio y olvido, pudieron recién nuevamente entrar, en 1883, a lo que fue un poblado de casi mil habitantes.
"Al salir de esta montaña, se entra ya a la antigua Villa Rica.... Un silencio lleno de misterio evoca los recuerdos de la historia. Lo que fue la ciudad parece no haber tenido más de 20 manzanas, que manifiesta no haber sido muy poblada, porque se advierten perfectamente los edificios cuyas murallas arruinadas conservan aun hasta 2 y más metros de altura... El largo transcurso de cerca de 3 siglos a que fue reducida a cenizas por los araucanos ha dado lugar par que todo el local que ocupó se haya cubierto de una gruesa y espesa montaña"
Narraciones reales, como ésta hecha por Leandro Navarro, editada en 1909 como Crónica de la Conquista y Pacificación de la Araucanía, son los que estimulan a abrir los ojos a quienes transiten por esta histórica comuna.
Para saber más en el rescate de la memoria de estos parajes, es siempre bueno acudir a investigadores o bien a narradores destacados. Historiador infaltable a la hora de hacerlo, es Guillermo González, con su Villa Rica Inédito, que recaba en la prehistoria, historia antigua y moderna de Villa Rica.
Para deleitarse con una reseña del Villa Rica de los años 20` puede ser la lectura de novelas como La Cámara, de Fernando Santiván (Premio Nacional de Literatura). Este escritor nacido en Arauco, vivió durante dicha década en esta zona, por lo que se impregnó del paisaje, del ambiente y los personajes de una Villa Rica de tránsito, furtiva y a la vez trabajadora. Como complemento de literatura similar, para acercarse a la historia del siglo XX de esta zona, también puede ser factible la lectura de otro ilustre asiduo a la zona, Mariano Latorre, que con residencia en Pucón, visitó esta ciudad hasta la muerte.

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